He aprendido algo nuevo por estos días. Siempre pensé que aprobar estudiando para una sola prueba —generalmente el examen— me hacía un tipo talentoso. Pensaba que aprobar con la famosa «ley del mínimo esfuerzo» me hacía pulento. Siempre era de los que usaba el argumento de la Chilindrina para justificar a aquellos que tenían mejores notas que yo: «Estudiando, cualquiera».
He descubierto que la ley del mínimo esfuerzo es el argumento de los cobardes que no se atreven a esforzarse porque temen no tener los mismos resultados que aquellos a quienes restan méritos. He descubierto que no era tan fácil como llegar y estudiar para obtener buenos resultados. He descubierto que el trabajo, la constancia y la determinación son más meritorias que ese famoso «talento» y por eso son compensados con mejores notas.
Estoy orgulloso de haberlo descubierto a tiempo.
Chau Chau
(H)
