Memorables aquellos partidos en la calle, con dos piedras que hacían de arcos y los cuadros del pavimento marcaban las líneas importantes. Cómo olvidar la presión por terminar la jugada cuando se veía que un auto se acercaba, ya que implicaba detener el partido hasta que el auto terminara de cruzar la cancha. Pero lo que más recuerdo eran los códigos utilizados para denominar las distintas instancias del juego… Aquél extraño lenguaje que sólo los niños que jugaban fútbol entendían.
- Manol: Los niños, al ver que algunas de las jugadas importantes en el fútbol terminaban en L —gol, penal—, lo extrapolaban a otras jugadas, como aquella en la que el jugador toca la pelota con su mano —jugada a la que se le dice mano—, que los niños llamaban manol.
- Cornel: Bajo la misma regla de la manol, el cornel era la manera como los niños llamaban a los corners o tiros de esquina.
- Gol o Penal: Ésta es la más controversial de las reglas de los niños. Cuando una jugada —generalmente un gol— era dudosa, ante la falta de un árbitro, el equipo atacante generalmente instaba al equipo defensor a validar la jugada mediante la presión de elegir entre validar el gol u otorgar un penal al equipo atacante con la frase «Gol o penal».
- Chúpalo a potito pelao: Ésta es graciosa. No tiene nada que ver con el sexo oral. El niño desafiaba un cobro dudoso —incluso algún «Gol o penal»— mediante el reto al rival a lamer un escupo lanzado al suelo. Nunca vi a nadie aceptar el reto.
Esas son las que recuerdo. Si alguno recuerda más, me ayuda a rellenar la lista.
Chau Chau
(H)
