Sé que el 90% de las personas que leen este blog alguna vez en la vida jugaron al “Perro judío”. Cuando éramos niños, nuestra inocencia no nos permitía comprender la magnitud de las palabras que uno cantaba al jugar este juego. Acá les dejo la canción para que hagan memoria:
¿Cuántos panes hay en el horno?
veintiún quema’os
¿Quién los quemó? El perro judío
Arráncate perro que allá voy yo,
eso te pasa por atreví’o, perro judío.
A mí me lo explicó la Mey: Si se dan cuenta, con “perro” no se refiere a un can, sino que se refiere a una persona, que era denigrada al nivel de un perro por ser judío, y se le echaba la culpa de los panes quemados. Además, la relación entre los “hornos” y los judíos no es de buenos recuerdos… las cámaras de gases parecían hornos gigantes…
So, por favor no le enseñen ese juego a sus parientes más pequeños… Y aprovecho de pedir disculpas a los judíos por jugar este juego.
Chau Chau
(H)
