Desperté asustado mirando la hora. Eran las 11.07 y yo tenía examen a las 8.30. Me levanté apurado mientras intentaba planear qué hacer para salvar la situación.
De repente, cuando pensaba en algún pretexto creíble para conseguir el perdonazo, un recuerdo cruzó mi mente. Ya había ido a dar la prueba en la mañana, había regresado y me había acostado a reponer el sueño perdido por haberme levantado temprano. A las 11.13 estaba de vuelta en mi cama…
